Salvo el chico que creyó que
había conseguido trabajo en el (Colegio) San Pablo, creo que cuando me vine
todos me preguntaron si conocía a alguien acá. Si ya “tenía a alguien” o si me venía
con alguien y cuando respondía negativamente a esas preguntas… algunos entonces preguntaban
si no me daba aunque sea “así de miedo”, y juntaban los dedos índice y pulgar.
Y sí, si juntabas los dedos
mucho, aunque sea ese miedo tenía. Pero si tenía algo de temor sobre lo que me
esperaba acá era sobre cosas diferentes a lo que la mayoría pensaba. A mí me
daba un poco de desconfianza el nuevo trabajo: que me gustara, que no me
decepcionara y quizás la plata, que aunque sea me alcanzara.
Lo que no me tenía preocupado es
el tema “gente”. Y es que después de muchos años de creer que uno de los rasgos
de mi personalidad era “poco social” (tirando a veces hacia hermitaño), los
viajes me ayudaron a descubrir que en realidad no era así. No voy a decir que
soy el típico “alma de la fiesta”, pero sobre todo cuando es necesario (como en
este caso), no me resulta problemático conocer gente nueva. Y con más viajes
también descubrí, que además, me gusta.
Si estaba tranquilo y confiado en
que iba a conocer gente y hacer algunos amigos no era porque tuviera un plan, o
porque pensara dedicarme a recorrer bares con un cartel de “Amistad gratis”.
Pero eso sí, venía decidido a descubrir Couch Surfing.
Y a riesgo de caer en el estilo
Sprayette lo voy a decir: superó mis expectativas.
Es que mirando hacia atrás, el
asunto en realidad es para pensarlo. Mudarse a una ciudad donde nunca viviste,
que resulta estar en otro país donde de paso, se habla otro idioma es algo…
desafiante. Pero si encima no conocés ni a una persona… entonces se te frunce
un poco.
En ese caso, desde la comodidad
de mirar hacia atrás, yo me pregunto qué carajo podría haber hecho para hacer
amigos… porque la verdad que esa opción de ir a bares (y qué decir, boliches)
con o sin cartel, no me pintaba mucho. Pero ahí viene la parte de Couch
Surfing.
Después de estar varios días en
tres lugares – hotel, trabajo, lanchonette – decidí que era hora de conocer esa
organización que prometía tanto pero sonaba freaky. La idea es así: hay un
sitio de internet donde la gente se registra y se ofrece para recibir personas
en su ciudad, ya sea para alojarlas o para juntarse a tomar algo, ayudarles a
conocer el lugar donde viven, etc. Por otro lado están los viajeros que cuando
van a un lugar se pueden alojar en la casa de un lugareño, dar un “tour no
turístico” y en la mayoría de los casos, hacerse uno o más amigos que parando
en un hotel, quizás no haría. Todo eso gratis, y sin obligación de retribuir
haciendo lo mismo en su propia casa.
Ahí vienen las típicas
desconfianzas: Gratis? Cómo gratis? Y qué “gana” esa gente? Y no te chorean?
Pero cómo, un extraño en tu casa? Uh, pero a las minas las deben %&··&”·$)(”·…
! Claro, es para desconfiar. Después de todo una de las cosas que nos enseñan
de chicos es “no hables con extraños”, de lo cual aún con la capacidad
intelectual de 7 años es fácil inferir que los extraños implican un peligro.
Pero además de alojar gente o
llevarlos a recorrer la ciudad hay otras opciones. En muchas ciudades (por
ejemplo, Córdoba y Buenos Aires) la comunidad local de couchsurfers organiza una juntada abierta una vez por semana para
todos los que quieran ir, tanto viajeros como locales. Vi en la página de la
comunidad de San Pablo que acá esa reunión existía, así que allá fui. Y ese
martes fue el primero de muchos, de hecho, todos desde que llegué.
Al principio parece una reunión nerd
de gente que quiere aprender idiomas, pero después los prejuicios se van
disolviendo y de a poco uno empieza a entender cómo funciona, pero más que eso,
a creer que la idea puede funcionar. Uno llega al bar, que es un bar común,
pero tiene un salón aparte dedicado a los meetings
de CS y se anota. Te preguntan tu nombre, país de origen (que en algún momento
se torna un concepto muy borroso) y un detalle importante, si hablás portugués.
Te dan un cartelito (crachá, que en portugués significa cartelito y en francés
escupitajo) donde escriben esos datos. Si, les decía, al principio parece una
reunión nerd.
Pero después de un rato, entre
guaranás y cervejas, te das cuenta que conociste a varias personas que viven en
San Pablo – algunas que nacieron aquí, muchas que no – y también otras que
están de viaje y vienen de lugares muy variados como Oslo, Memphis, Atenas,
Tahití y por supuesto… Buenos Aires. “Y sí boludo, si no al pedo nos dicen
hormigas, estamos en todos lados!”
Y así conocía a los que hoy son
mis amigos en San Pablo. Primero fue Ova (Buenos Aires – ojo, Provincia) y
después Gustavo, Priscila, Marcella, Nilton y otros brasileros que espero que
no se ofendan si leen esto y no ven su nombre.
Un día, después de haberle tomado
el gustito a las reuniones, me dice mi viejo que una X persona de San Juan
tenía un hijo, Z, viviendo en San Pablo porque estaba haciendo Q y que si
quería podía ponerme en contacto porque T, y porque U y porque W. Yo le dije
que me pasara su mail y lo invité a las reuniones. Resulta que estaba
terminando su intercambio en la USP – o sea que ya hacía rato que estaba acá –
y que se llamaba Guille. No sé cual habrá sido su impresión inicial, pero ahora
está parando unos días en mi casa antes de volver a Argentina, después de
haberse quedado en Rio de Janeiro 2 semanas haciendo couchsurfing.
Gio (Perú), Gustavo y Priscila (Brasil)
El mundo cabe en una cabina de teléfonos
Tuve que desprenderme de este paraguas...
Como ese día que dije “todavía no
quiero Buenos Aires porque es muy grande y estresante” (y me vine a vivir a San
Pablo) también dije “todo bien, pero para recibir gente voy a esperar un poco”.
Y además de a Ova y Guille (que
quizás no cuentan, son compatriotas y amigos) terminé alojando en mi casa a
Ferdinand, un francés que está de intercambio en Salvador, Bahía. El “procedimiento”
es que la persona te manda un couch
request (solicitud de sofá) por la página y vos, después de ver su perfil,
la aceptás o no. En este caso fue diferente, porque lo conocí en uno de los meetings al que fue con la chica que lo
estaba alojando. Se quedó después en mi casa porque decidió alargar su
estadía en SP y la chica ya tenía otro couchsurfer llegando. Todavía no puedo ser yo el que muestre la ciudad, pero en una semana de dormir muy poco, hicimos con él y otros couchsurfers un montón de cosas. Sobreviví a esa cuestión de "darle la llave de mi casa a un desconocido", no hizo nada malo, y ahora tengo un buen amigo en Lille!
Renata (Brasil), Gio (Brasil), Ferdinand (Francia)
Los que quieran pueden ver el album completo de estas fotos aquí.
De nada sirve ahora pensar lo que
podría haber aprovechado CS cuando fui a Málaga. Podría haber conocido los
mismos lugares que conocí pero de otra manera, sin gastar en alojamiento y
quién dice, quizás me habrían quedado algunos amigos por allá. Pero vendrán otros
viajes. Y aunque en este momento no puedo viajar, sí puedo recibir en mi casa la parte más linda
y duradera de los viajes: la gente.
Al final, no era tan mala la idea
de ir a un bar con un cartelito. Está bien, no decía “amistad gratis”, pero decía
mi nombre y eso fue suficiente.
Até a próxima!




Sos un grande Manu, muy bueno este post, y si ojala yo también hubiera conocido sobre el CS durante mis 10 años en españa, sin embargo me vengo a enterar de esto por casualidad en mis vacaciones en chile de este año donde conocí un grupo que se dedicaba a ello... seguramente ahora intente ponerlo en practica para mi próximo viaje un abrazo grande desde Arg tu primo Fede
ResponderEliminarSos un grande Manu, muy bueno este post, y si ojala yo también hubiera conocido sobre el CS durante mis 10 años en españa, sin embargo me vengo a enterar de esto por casualidad en mis vacaciones en chile de este año donde conocí un grupo que se dedicaba a ello... seguramente ahora intente ponerlo en practica para mi próximo viaje un abrazo grande desde Arg tu primo Fede
ResponderEliminarQue bueno ahora si tengo tiempo de leerte amigazo soy libre y feliz listo para disfrutar.
ResponderEliminarSepa amigo que lo llevo en el corazón
me encanta el blog esto es lo primero que leo me pondre al dia
y nos comunicaremos
un abrazo
Fernandooooo
Sou eternamente grata por ter conhecido o CouchSurfing, e por ele adquirido grandes amizades (por exemplo, a sua). Intercâmbio cultural, hospedagem, conhecimento, companheiros para bons momentos em São Paulo e fora da cidade, ... tanta coisa que duvido que o Blogspot ia deixar eu escrever ... rs!
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