domingo, 18 de diciembre de 2011

Abrasileirando



Los comentarios se los dejo a ustedes...

“Manuel, te estás abrasileirando muy rápido”, me dijo mi jefe, haciendo un chiste sobre las costumbres (no-positivas) de mis compañeros que al parecer he ido incorporando.

Pero la abrasileirización también es buena. Parte de eso es haberme mudado a un departamento, donde finalmente tengo internet, tengo heladera en vez de frigobar, y me siento más “en casa”.

En el tiempo que pasó desde el último post me mudé a un departamento en el barrio de Consolação, a 15 minutos de la Avenida Paulista, lo que en São Paulo se considera “muy cerca”. Cerca también de dos líneas de metrô, en estas semanas que llevo viviendo acá me alegro de haber elegido esta zona. La calle de al lado a la mía es la famosa “Rua Augusta”, la versión local de la Rondeau cordobesa, llena de bares y boliches. También hay cines, supermercados y shopping a distancia caminable. No es que acostumbre ir mucho de compras, pero no está bueno que el supermercado más cercano te quede a 25 minutos…

En verdad tuve suerte en que me ayudara una “agencia de relocaciones”. Word me dice que esa palabra no existe, pero sería la castellanización, y se entiende: la agencia se encarga de ayudar a los empleados expatriados (esa es la clasificación de la gente en mi situación) en su “transplante” a la nueva tierra, desde visas y permisos de trabajo, hasta encontrar casa y escuela para los hijos. Suerte que por ahora esto último no tengo.

Así que gracias a ellos pude encontrar este departamento que, estando dentro del presupuesto, está ya todo amoblado – incluyendo el crítico lavarropas – y está en un edificio con pileta y en un lugar con las ventajas que ya les dije. Como podrán ver en las fotos que siEEguen, también cuenta con instalaciones para recibir visitas – léase, sofá cama – por lo que consideren abiertas las inscripciones para 2012. De momento está disponible todo el año menos el período del 1 al 10 de abril. J


Sofá cama que están invitados a experimentar.


Tuve que comprar un cubrecama, porque estaba pasando frío.. en diciembre!


Cuando digo totalmente amoblado es eso.

Otra cosa que me ayudó mucho en estos primeros dos meses fue Couch Surfing. Ya hablé de CS en el post anterior, pero lo repito porque la abrasileirización se trata más de la gente que de un departamento con internet… no? Y fue gracias a CS que ya me hice de algunos amigos. (Siempre caigo en el estilo sprayette).
La inauguración del departamento fue con ellos, y la gastronomía del evento fue argento-brasilera: panqueques con dulce de leche y jurupinga. Esto último es como un vino cosecha tardía pero más dulce (es decir, dulcísimo). Que bueno, la verdad no merece ser catalogado como vino, pero en fin, es rico.

El trabajo viene muy bien, bastante más interesante que en los primeros días donde poco y nada tenía par hacer. Pero creo que sería mejor dejar temas para otros posts, y de paso los hago más cortos así los lectores consiguen llegar hasta el final sin putearme.

Además el día está bueno, cosa que es poco común en SP, así que me voy.

De paso, para los sanjuaninos que no sepan: llego el próximo viernes 23 a la noche, y me vuelvo el lunes 2.
Será hasta la próxima señores. Y como diría Marcelo Yacante1, “Que tenga una muy bonita tarde”.


(1)    Exitoso y reconocido conductor televisivo sanjuanino, recordado (aunque aún no esté muerto) por la frase con la que culminaba el informativo que todos sin excepción veíamos cada día.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Listo. Me llamo Manoel.


Estoy pensando en que quizás debería pedir mi Registro Nacional de Extranjeros (lo que será acá mi equivalente al DNI) como Manoel Oro. Me voy a ahorrar mucho tiempo de explicarle a la gente que no, que no es como el tan famoso nombre portugués porque – de paso – no soy portugués sino argentino. Y que mi apellido es de Oro, o sea, que la palabra “de” también forma parte de mi identidad, y no es un mero capricho gramatical de mis documentos. Pero no, los trámites que en unas semanas me van a dar el status de residente legal van a salir con mi nombre oficial. O por lo menos eso espero.

Noches de trabalenguas
El portugués ya se empieza a sentir como en casa en mi cerebro, al punto que casi escribo “travalenguas”, que Word se empeña en subrayar con rojo pero es más parecido a “trava-linguas” y por ende me suena más correcto ahora.

En fin, este pasado martes fui a la noche de trabalenguas. En realidad fue una reunión de Couch Surfing pero tiene ese efecto colateral. Para los que no la conocen CS es una organización mundial que atiende por internet y tiene como objetivo hacer al mundo más pequeño, que cada persona que forme parte tenga un amigo en cada ciudad del mundo. Incluidas San Juan, Córdoba, Buenos Aires y Sampa. Algunos se ofrecen a alojar viajeros, otros a mostrarle la ciudad. Otros solo se alojan y yo, por ahora, voy a las reuniones de los martes.

Fue en un barcito del centro y cada asistente se ponía un cartelito con el nombre y el país, y un símbolo verde-amarelo en el caso que hablase portugués. Mitad eran paulistas, y la otra mitad una interesante mezcla de latinos, europeos, norteamericanos y me dijeron que había también alguien de Singapur. No llegué a comprobarlo porque un tiempo después de llegar había 150 personas.

Y el trabaluengas? Imaginen charlar con una chica de San Pablo que no habla español, pero habla inglés, y un chico de Memphis que habla portugués pero no tanto español. La conversación empieza en inglés, pero después pasa al portugués y después al español que el tipo quiere practicar y en fin, me imagino que mi cerebro estaba como la gorda de la publicidad de reduce fat fast, a punto de tirar la toalla.
No sé si a ustedes les resultará una idea extraña, pero a mí me resulta excelente porque puedo conocer a otros que están en mi situación de afincarse en estos pagos y a paulistas que están dispuestos a mezclarse con estos inmigrantes. Todo esto mientras se comparte unas cervezas y se entrena al cerebro a usar tres idiomas al mismo tiempo.

Aquellas lejanas y frías tierras.

Todos los días voy a almorzar con mis compañeros de trabajo: dos chicas de 30 (señoras, ambas casadas y una con hijo), un chico de mi edad (pero él es casado y separado, aunque sin hijos) y una pasante que tendrá unos 20 y habla sólo para responder preguntas directas. En el almuerzo del viernes salió el tema de los lugares turísticos en Argentina y me preguntaron por Bariloche. Les terminé contando de mi viaje por el Sur con el Lic., y quedaron muy sorprendidos. Por varias cosas: porque Ushuahia es la ciudad más austral del mundo, porque ese viaje nos llevó 11.000 km., porque Argentina tiene bases de investigación en la Antártida, y porque no hace un frío de locos en el Sur. Menos si “el Sur” es Bariloche en verano.

Luego de que les mostrara las fotos del blog (lo cual les pareció extravagante, porque hacer una página por un viaje…) se sorprendieron por mi cabellera de aquél entonces. Dijeron que ahí parecía “más argentino”. Y sí, también comentaron otra cosa más obvia que no hace falta que repita.

Turismo permanente

Esta ciudad es tan grande, que creo que perfectamente se puede vivir como un eterno turista. Con que en cada fin de semana uno vaya a conocer un nuevo barrio, ya llevaría unos buenos meses llegar a conocerlos a todos. Y de todas maneras, cuando eso ocurra, después quedan todos los pueblos o ciudades a los que se puede ir y volver en el día, las playas a las que se puede ir por un fin de semana, y todos los destinos brasileros que ameritan una visita en cuanto uno disponga de un fin de semana largo.

El fin de semana pasado fui a dar una mirada a 3 barrios donde posiblemente pueda vivir. Esta semana ya recibí los departamentos que me propone la agencia que me está ayudando con la búsqueda, así que quizás (y ojalá) pronto haya novedades.

Y hoy fui a conocer el centro histórico de la ciudad, cuyo corazón es la Praça da Sé, donde está la catedral, el palacio de tribunales y una de las estaciones del metro más transitadas. Sería el equivalente de Diagonal Norte, ponele. Finalmente salí con mi cámara así que van las primeras fotos.


Catedral da Sé

Un Paulista admirando su praça

Todavía no sé el nombre de esta calle

Versión local de Occupy Wall Street: Acampa Sampa
Esto es todo por hoy. Qué bueno sería poder compartir con ustedes en el próximo post algunos detalles de mi nuevo hogar, voy a tratar de que eso suceda. Sin que el próximo post sea dentro de un mes. Sigo sin tener acceso a facebook porque en el trabajo está bloqueado y en el hotel es muy caro, así que si alguien quiere mandar algo, que sea por mail.
Beijos e abraços. Até a próxima!

domingo, 23 de octubre de 2011

Pero ella tenía otros planes


“Por ahora estoy buscando en Córdoba. Buenos aires me parece muy grande, ruidosa y estresante por ahora.” Eso es lo que yo decía a los que me preguntaban sobre mi búsqueda de trabajo, y no estaba mintiendo. En verdad yo no estaba buscando trabajo en Buenos Aires, ¡Muchos menos en Brasil!

Mis planes eran quedarme un tiempo más en Córdoba, disfrutando de los amigos y aficiones que ocupaban la mayor parte de mi tiempo libre en el año que siguió al semestre en Málaga. Las clases de foto, las pizzas de rúcula en los bares de la Belgrano (y su consabida cerveza, preferentemente Stout) y los martes, los tan ansiados martes de teatro en cirulaxia. En un punto no sé si esperaba más la clase o la cervecita con los cirulaxianos que siempre, infaltablemente, le seguía. Mis planes eran encontrar un trabajo que me dejara tiempo libre para esas cosas y quizás volver a las aulas el año que viene.

Pero ella tenía otros planes. Mi vida, quiero decir. Mi vida me sorprendió con una propuesta a la que no me podía resistir, y todos esos planes quedaron ahí, obsoletos. No inconclusos ni postergados, sino superados. Era linda la idea de seguir frecuentando Dadá Mini y Mandinga, de seguir disfrutando de las clases en cirulaxia y todo eso. ¿Pero venir a vivir a San Pablo?

Nunca estuvo mejor aplicada la frase “sin pensarlo”. Tantas piezas encajaron en mi vida a lo largo de los años para que esto sucediera que evidentemente, mi vida lo había estado planeando sin que yo me diera cuenta. Estudiar portugués los dos últimos años de la secundaria, pasar un verano en el interior de San Pablo cuando tenía 17 años y tener tanto gusto por los viajes que armar una valija es una actividad en la que ya podría competir.

Apenas terminé de cursar la facultad, y por más que hiciera esfuerzos por evitarlo, una y otra vez venía a mi cabeza la pregunta “¿Cuál es mi plan?”. Una pregunta que muchos consideran fundamental para lograr el éxito. La verdad es que todavía no tengo muy en claro cuál es el concepto de éxito, y por lo tanto, de cuál es mi plan.

Pero ella tenía otros planes. Y me están gustando.


Con este post quiero compartir con ustedes la sensación en general que este último mes me dejó. Más adelante les contaré un poco sobre el trabajo, la ciudad y demás cuestiones, pero quizás se hagan esperar un poco porque por ahora estoy en un hotel donde internet es muy caro. En teoría no debería demorar mucho en mudarme a un departamento, pero “no mucho” puede significar entre una semana y… quién sabe.

La idea de este blog es comentar con ustedes lo que va siendo esta experiencia. Y fíjense que digo “con ustedes”, eso quiere decir que sus comentarios son bienvenidos y son el combustible de este espacio.

Lo último: si se quieren comunicar conmigo manden un mail, porque en el trabajo no puedo entrar a facebook pero sí recibir mails.

Obrigado por ter vindo, e até mais gente!